chacona que sana

Esta no era la entrada que tenía prevista para hoy, pero hace dos domingos un programa de gran audiencia de televisión, dedicó su espacio a la influencia de la música clásica en los procesos de sanación emocional y psicológica tras episodios de abusos sexuales en la infancia. Gran parte del programa (os aconsejo verlo) consistió en una entrevista al pianista James Rhodes, que hace un año publicó su libro Instrumental, en donde relata su terrible experiencia como niño que sufrió abusos regulares durante cuatro años por parte de su profesor de boxeo, y el proceso de sanación que recorrió y recorre con la música clásica como base del éxito de la misma. En ese libro, del cual os hablé hace un tiempo en dslegi.com, nos cuenta que la experiencia de ser violado de niño no es solo el hecho en sí, si no las consecuencias tangibles y reales que deja en la vida del niño abusado, que crece, pasa a ser joven y después adulto, pero continua con su calvario de persona abusada. Es un libro muy duro, terriblemente duro, que me impactó sobre todo con el relato de la vida después de una violación regular y me mostró el poder de la música (clásica en este caso) para avanzar y levantar la cabeza. También podéis escuchar esta entrevista que le hicieron a finales de marzo en el recomendable programa crítico Carne cruda.

A James Rhodes le salvó Johann Sebastian Bach
A James Rhodes le salvó Johann Sebastian Bach

En esas memorias Rhodes cuenta cómo una pieza en particular inició el tortuoso, largo y difícil camino de la recuperación. Cuenta cómo, un día, se encontró con una cinta cassette que contenía la grabación de una interpretación en vivo de la llamada Chacona de Bach y que gracias a esta música comenzó a soñar que la vida podía, quizás, continuar. Esta es la pieza sobre la que vamos a hablar hoy, una obra que, reconozco, no se si es la más adecuada para el comienzo de un blog. Y es que, no os lo voy a ocultar, esta chacona no es una pieza fácil. No es de esas que se pueden poner de fondo y ya está. Es una música intensa, que exige la máxima atención para disfrutar plenamente de ella. Pero no es imposible y una vez conseguido es capaz de sorprenderte con matices y giros novedosos en cada nueva audición. Es una música que tras dejarte entrar en ella, es capaz de llevarte por una corriente de emociones con una amplia paleta de colores. ¡Ahora no me dejéis solo, adelante y seguid leyendo!

La llamada Chacona es en realidad el quinto movimiento de la Segunda Partita para violín solo, obra que está catalogada con el número BWV 1004. Las anteriores partes de esta segunda partita son, en orden de ejecución, Allemanda, Corrente, Sarabanda y Giga. Todas son, por lo tanto, danzas de la época. Como curiosidad decir que este quinto movimiento, Ciaccona, es la parte más extensa en duración compuesta por Bach para un instrumento solo. Casi podría decirse que es una obra aparte en sí misma y su duración oscila entre los 12 y 15 minutos, según la interpretación. Antes de comenzar a explicar la historia de esta pieza os voy a intentar contar lo qué siento y las emociones que me surgen al oírla. Qué imagino cuando la escucho.

Empieza como a trompicones, de una forma trágica y repite la misma melodía pero más serenamente, aunque sigue buscando en su latente sufrimiento, y vuelven a aparecer los trompicones que enlaza en un largo lamento que concluye preguntándose el por qué de ese sufrimiento. Entre lágrimas, vuelven los sollozos, llora desconsoladamente, como con hipo y en un momento dado parece que se tranquiliza y descansa y en una sola voz se pregunta qué hará a partir de entonces. Y en ese momento le surgen todas las dudas, cientos, miles de ellas, unas sobre otras, pisándose y brotando sin orden, en un desconcierto absoluto que bordea la desesperación y vuelve a llorar amargamente, sin poder coger aire, lamentándose y de repente, casi sin aviso, se calma. Parece que termina el sufrimiento y se tranquiliza, aunque sigue pensando en ese sufrimiento que lleva dentro, recuerda diálogos pasados, preguntas sin respuesta que vuelven a aparecer, decenas de conversaciones, continúan las preguntas y recuerda algunas respuestas, incluso discusiones, que no quiere en este momento recordar y entonces se pregunta a sí mismo si lo vivido fue suficiente, a veces con momentos de extrema amargura y otras con ansiedad. La desesperanza se aposenta, sigue preguntándose, más racionalmente, incluso con cierta tranquilidad, aunque sin descanso, con momentos más acelerados, y vuelve a surgir la gran pregunta, qué hará a partir de entonces. Respira hondo y se intenta convencer que seguirá adelante. Y entonces descansa, aunque sea momentáneamente y queda en silencio, más ligero, habiéndose quitado un peso de encima.

Reconozco que he jugado con ventaja. Porque he relatado esa maravillosa música basándome en el episodio que supuestamente llevó a Bach a su composición. Enseguida os cuento. De todos modos lo bueno de la música es que, según el escuchante y las circunstancias y momento de la escucha, provoca diferentes emociones. Esta es una bastante dirigida. Lo mejor es dejarse llevar. Ya me contaréis cuáles provoca en vosotras y vosotros. Ahora os cuento la historia de esta Ciaccona.

Una obra de arte surgida de la muerte repentina
Una obra de arte surgida de la muerte repentina de Bárbara Bach

En 1717, Bach, con 32 años, dejó la corte ducal de Weimar y se trasladó a Köthen como maestro de capilla del príncipe Leopold de Anhalt-Cöthen, de gran afición por la música y calvinista. Esto quiere decir que Bach fue bien pagado, que tuvo suficiente tiempo disponible para componer e interpretar música y que casi todas sus obras de ese tiempo fueron profanas, ya que la Iglesia Calvinista no solía utilizar música en sus funciones religiosas. De aquella época son las Suites para violonchelo, las Suites para orquesta, los conocidos como Conciertos de Brandeburgo, diversas cantatas profanas y las sonatas y partitas para violín solo. Y en estas estaba cuando, el 7 de julio de 1720, mientras se encontraba de viaje con el príncipe, su esposa María Bárbara, murió repentinamente. Bárbara y Johann eran primos segundos, algo bastante común en la época, y seguramente se habían conocido en una de las múltiples celebraciones que hacía todo el clan al completo para cantar e interpretar música. El caso es que, parece ser, el matrimonio era feliz y se dedicaban, sobre todo, a tener hijos. Hasta un total de siete tuvieron, aunque para cuando murió la madre ya habían fallecido tres de los hijos, dos de ellos gemelos. El caso es que Bach se había ido dejando a su esposa en perfectas condiciones de salud y cuando volvió del viaje, a los dos meses, se encontró que era viudo y que Bárbara yacía en el cementerio.

Imaginaros el dolor extremo de Bach en ese momento, con el amor de su vida muerto cuando él no estaba, con cuatro hijos de entre 5 y 12 años… Imagino que como a cualquier persona en estas circunstancias, se le caería la casa encima, pero sobre todo le quedaría la amargura de no haber estado en el momento, de no haberse despedido, de no haber podido estar amparando a sus hijos… Y de ahí surgió la Partita número 2, la BWV 1004, como un intento de descargar todo ese sentimiento, todos los recuerdos de su esposa, como un río de lágrimas amargas. Una suerte de homenaje a quien había sido su compañera y madre de sus hijos durante trece años. Por eso a esta partita se la conoce también como tombeau. Con este nombre se denominan a las piezas del Barroco que, con un ritmo lento y carácter meditativo, son dedicadas a personas, generalmente personajes, después de su muerte. La Ciaccona, considerada la cima del repertorio para violín solo y que requiere de una técnica muy avanzada debido a su dificultad, parece ser, según algunas investigaciones, que integra dentro de su partitura hasta tres corales (himnos) luteranos que se refieren a la muerte y a la resurreción. Es de remarcar que, aunque ya se habían compuesto anteriormente obras para violín solo, ninguna lo había sido del nivel de estas composiciones, que recogen todas las técnicas para violín conocidas en la época.

Entre las grabaciones para violín voy a recomendar unas que, por una causa u otra, a mi me gustan. Normalmente las partitas suelen ser grabadas junto a las sonatas para violín solo ya que forman un conjunto en sí. En el caso de la Ciaccona puede ser que esté grabada también de manera individual. La grabación que Amandine Beyer hizo con violín barroco en 2011 es de las de estremecerse, con una calidad y claridad en la ejecución de las obras que es impresionante. Un año antes, en 2010, Isabelle Faust grabó otro portento de grabación con tres de las partitas y sonatas. En 2012 culminaría el conjunto con el segundo trabajo dedicado al resto de sonatas y partitas. Esta grabación deslumbra por su técnica y virtuosismo, con, quizás, más flexibilidad a la hora de interpretar la obra. En 2005 una jovencísima Julia Fischer grabó, con 21 años, este conjunto de obras. Destreza impresionante la que demuestra en esta grabación tan temprana. En 2006 Rachel Podger grabó la que, sin duda, es la grabación más barroca que he escuchado, con una Ciaccona casi perfecta. Y como hasta ahora todas las intérpretes han sido mujeres, voy a poner un hombre. Aunque Gidon Kremer ya había grabado estas obras en 1980, 25 años después, en 2005, grabó la que para mí es su lectura definitiva del conjunto de partitas y sonatas. Y digo su lectura porque esta interpretación es decididamente personal, una lectura que, puede, no guste a todo el mundo. Por último os recomiendo una grabación mucho más antigua, de 1970, interpretada por Jascha Heifetz, que es la culminación de la interpretación romántica de estas obras.

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Y aquí acaba la primera parte y comienza la segunda, más breve, porque resulta que de esta obra hay diferentes transcripciones y versiones para diferentes instrumentos, siendo los más conocidos los de piano y los de guitarra o laúd. En el caso del piano el mayor ejemplo de “adecuación” de la obra a este instrumento es el que realizó Ferruccio Busoni en 1893, no siendo literalmente una transcripción de la obra en sí, ya que incluye pasajes de su propia cosecha. Aún y todo esta obra de piano recoge absolutamente el espíritu de la obra original. Johannes Brahms la adaptó para ser ejecutada solo con la mano izquierda y Felix Mendelssohn y Robert Schumann escribieron acompañamientos para la misma (que ya ves tu qué falta le hacía a la obra acompañamiento alguno). Andrés Segovia la transcribió para guitarra, aunque actualmente la mayoría de guitarristas y laudistas prefieren ejecutar la obra directamente de la partitura para violín.

En este caso me quedo con cuatro ejemplos de la partitura de Busoni, uno para guitarra, otro para laúd y otro para violonchelo. El primero es el que hace James Rhodes al piano, sin apenas técnica en la ejecución, pero con un sentimiento y emoción que te arrastra sin compasión. Segundo la interpretación de Hélène Grimaud, impresionante, extraordinaria. El tercero es un imponente Benjamin Grosvenor, con una lectura intimista deliciosa. Por último os dejo también un ejemplo de la obra interpretada al clavecín por Jean Rondeau, en este caso con el arreglo para mano izquierda de Brahms. En guitarra me quedo con la versión de Timo Korhonen, fresca y clara y en laúd con el inigualable Hopkinson Smith. En cuanto a violonchelo me quedo con la interpretación de Alexander Rudin para el sello Naxos.

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Y finalmente, aquí tenéis la lista de Spotify, con las versiones señaladas y alguna otra de regalo. Solo es la parte de la Ciaccona, pero os invito a escuchar la partita completa.

https://open.spotify.com/user/1111910413/playlist/1KBL8pIeX9EkP63w3B1b7P&theme=white

filtraciones y agresiones sexistas

Este artículo de opinión, en nombre de EH Bildu Iruñea, lo firmo junto a Eva Aranguren, Ana Barrena e Iban Maia.

Asistimos en los últimos días con estupor al tratamiento que se está dando en algunos medios concretos de la información en torno a la violación que una mujer sufrió a manos de cinco hombres en el inicio de los pasados Sanfermines.

La rápida denuncia de la chica y la diligente actuación de la Policía Municipal y Foral permitió la detención de los cinco presuntos autores al cabo de pocas horas de producirse los hechos. Desde el principio comenzaron las filtraciones sobre la identidad de los detenidos y los hechos acaecidos. Pero en estos últimos días estamos asistiendo a la filtración de unos detalles de la violación de un sesgo claramente morboso, que no respeta la dignidad e integridad de la víctima y que de ninguna manera podemos aceptar como justificable ni aceptable en el marco de una investigación de esta naturaleza.

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El hecho de que se filtren al detalle hechos de un delito investigado bajo secreto de sumario no es algo novedoso en un sistema judicial que está plagado de redes clientelistas, pero eso no es óbice para que asistamos impasibles a este circo y a la vulneración de los derechos y el bienestar de la víctima, en este caso. Desde EH Bildu nos preguntamos quién, cómo, por qué y a cambio de qué filtra todos estos detalles escabrosos a un medio de comunicación concreto. Es necesario desmantelar estas redes que van en perjuicio de una justicia equitativa y justa para toda la ciudadanía, desenmascarar a los malos profesionales policiales y denunciar a profesionales del derecho y periodistas sin escrúpulos que hacen de ello exclusivas. También es necesario denunciar a quienes se hacen eco desde otros medios de todos estos detalles innecesarios.

No es casualidad que esa filtración se haya hecho a un medio que desde su origen forma parte de las cloacas de la derecha navarra. Un medio que ha sido impulsado y es sostenido por la derecha navarra a raíz de su desalojo del Ayuntamiento de Iruñea, Gobierno de Navarra y resto de ayuntamientos y mancomunidades de Nafarroa. Un medio que, en multitud de ocasiones, ha funcionado como “punta de lanza” de las posiciones más radicales de la derecha, su periódico oficial y sus representantes institucionales en el Ayuntamiento de Iruñea, y en el Parlamento navarro. ¿Con qué finalidad se hace esa filtración a ese medio en concreto, más allá de intentar proyectarlo? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que banalizar una agresión de la gravedad, la brutalidad y con las implicaciones que tuvo la sufrida por dicha joven durante los últimos Sanfermines va en claro perjuicio de la lucha social, cultural y política contra las agresiones sexistas y machistas.

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Las agresiones sexistas, machistas y homófobas responden a un modelo de sociedad patriarcal. Un modelo amparado, en gran parte, por el establishment. Esta constatación que algunos desde los medios de comunicación y determinados partidos políticos intentan ridiculizar es el punto de partida necesario para dar la vuelta a la situación. Las campañas de concienciación y educación rechazadas durante años por gobiernos de la derecha son, junto al trabajo de miles de mujeres y del propio movimiento feminista, la base para construir una sociedad basada en valores de igualdad, respeto y convivencia. Y para construir una sociedad basada en estos valores debemos seguir denunciando, individual y colectivamente, cualquier agresión sexista que se produzca durante todo el año y en cualquier situación, solidarizándonos y empatizando siempre con quienes las sufren.

Una persona que ha padecido una abominable agresión no merece, en absoluto, el asqueroso tratamiento y filtración de unos hechos que son parte de la denuncia interpuesta en los juzgados y que benefician únicamente a la parte presuntamente delincuente. Exigimos que se adopten desde todas las partes implicadas en el procedimiento medidas para detectar este tipo de filtraciones interesadas y dañinas, recordando que la investigación se halla bajo secreto de sumario. Las mujeres, y la sociedad en su conjunto, no podemos permanecer impasibles ante este tipo de hechos que solo favorecen a quienes practican la violencia contra las mujeres, y además, pretenden hacerlo con impunidad. Por eso tenemos que reforzar nuestro empeño en seguir trabajando para cambiar la sociedad hacia otra igualitaria, en la que la mujer vea respetados sus derechos, sea tratada con igualdad y se sienta plenamente libre.

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Reconozco que cuando compré este libro pensaba que era un libro, sobre todo, de música. Sabía que su autor, un pianista londinense, había sufrido abusos sexuales siendo niño. Había leído que primero había intentado soportar aquello, pasados los años, con drogas. Había escuchado que se había intentado suicidar varias veces. Y sobre todo sabía que la música y el piano habían sido su salvación. Pero, joder, no sabía que me iba a encontrar con la crudeza de una vida marcada absolutamente por algo que comenzó cuando James Rhodes tenía seis años. Seis.

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James era un niño como otro cualquiera, quizás algo más sensible que el resto, guapo, un niño de anuncio, vamos. Y de repente, cuando cuenta con seis años, su profesor de gimnasia lo viola. Antes, conscientemente, he utilizado el término abusos sexuales, pero si algo nos enseña y deja claro Rhodes desde el segundo capítulo es que eso no es más que un término que trata de esconder la cruda realidad de lo qué es una violación, en este caso a un niño. James Rhodes es muy explícito, lo cuenta sin tapujos, pero solo quiero que os imaginéis el cuerpo y las proporciones de un hombre de algo más de cuarenta años y el pequeño cuerpo de un niño de seis. Imaginad ahora, por duro que sea, a ese hombre violando a ese niño. La sensación de asco, dolor, impotencia y horror me duró varios días.

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James Rhodes fue violado regularmente por ese profesor hasta que cumplió los diez años y lo cambiaron de colegio. Durante ese tiempo y mucho más adelante el niño violado no pudo decir nada a nadie, porque una de las cosas que he aprendido en este libro es que los niños y niñas violados a temprana edad están absolutamente controlados por el miedo que les produce la persona violadora y el propio acto de la violación. También he conocido cómo una persona violada a tan temprana edad tiene múltiples consecuencias a lo largo de toda su vida, algunas físicas, otras psíquicas y otras sociales. Aquí va la lista:

Autolesiones, depresión, adicción al alcohol y a las drogas, cirugía reparadora, trastorno obsesivo-compulsivo, disociación, incapacidad de mantener relaciones funcionales, rupturas maritales, ingresos forzosos en instituciones mentales, alucinaciones auditivas y visuales, hipervigilancia, síndrome de estrés postraumático, confusión y vergüenza asociadas al sexo, anorexia y otros trastornos de la alimentación.

En un momento de este calvario Rhodes descubrió el piano y a Bach. Dice que Bach y la música le salvaron. Al comienzo de cada capítulo habla de alguna música que ha supuesto algo importante para él. Él pudo salvarse gracias a la música. ¿Cuántos niños y niñas estás siendo violados en cualquier parte del mundo regularmente y no tienen posibilidades de salvación? Creo que la forma de interpretar que tiene Rhodes al piano le sale precisamente de ese dolor, de esa sensibilidad hacia una música que le salvó y le sigue salvando. Cualquiera de sus discos son un paseo por esa sensibilidad innata.

P.D. El colmo es que intentaron prohibirle que publicase su libro porque podía perjudicar a su hijo si este lo leía. Terrible.


Para leer si te gusta la música, hasta tal punto que alguna vez has sentido que te aliviaba un dolor, apaciguaba una angustia, acompañaba en la felicidad o te hacía desconectar de la triste realidad. Es también indicado para todas esas personas que, alguna vez en su vida, han sido objeto de abusos de cualquier tipo, para saber que la música puede curar incluso el más vil y doloroso de cualquiera de esos abusos. Y también es un buen libro para quienes, por cualquier causa, se han hundido en el consumo excesivo de cualquier sustancia (normalmente ilegal), o se han dejado llevar por la corriente de las autolesiones y se a visto alguna vez al borde del abismo. Porque siempre existe la luz al final del túnel y si es con música, mucho mejor.


Seguiremos diciendo NO, porque NO es NO

Mientras todavía resuenan las músicas y danzas de las fiestas de Txantrea seguimos con un sentimiento de rabia, dolor e incomprensión por un hecho que ha marcado profundamente las fiestas de este año en el barrio iruindarra.

En la madrugada del primer día de fiestas, la noche del 30 al 1 de mayo, una joven de 24 años fue violada, agredida sexualmente, atacada en su condición humana y vejada en su condición de mujer. El hecho fue conoci­do por las redes sociales a la velocidad de la pólvora y en la tarde del Pri­mero de Mayo una manifestación de 4000 personas recorrió, entre la indignación, las calles de Txantrea denunciando este nuevo episodio de violencia sexista.

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¿Qué está pasando para que cada vez más se produzcan este tipo de hechos? ¿En qué estamos fallando? Y me incluyo, nos incluimos, porque somos la sociedad en su conjunto la que debe cambiar este modelo patriarcal, heterosexista y violento por un modelo igualitario, diverso y en el que las relaciones basadas en la aceptación y el respeto a la otra persona sean el origen de un nuevo modelo de sociedad. Pero también es verdad que cada cual tenemos nuestras responsabilidades.

El hecho de que UPN se negase, hasta en tres ocasiones, a reunir a la Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Iruñea es ejemplo de cuál es la actitud de quienes, en estos momentos, deberían tener la responsabilidad para, desde la instituciones, poner en marcha dinámicas reales y concretas encaminadas a la educación, especialmente de las personas jóvenes, para eliminar actitudes sexistas y machistas, dinámicas de fomento de la igualdad entre mujeres y hombres y a la protección de las mujeres y de cualquier persona ante situaciones en donde esa persona, esa mujer, es ninguneada violentamente en su naturaleza de mujer y persona. Y la otra labor importante de cualquier institución, y también la del Ayuntamiento de Iruñea, es la de denunciar públicamente cualquier episodio de violencia sexista y solidarizarse con quienes sufren ese tipo de violencia, ofreciéndoles apoyo y ayuda. Y no, UPN no quiso reunir a los y las portavoces para estudiar el caso y acordar una simple nota de apoyo, denuncia y solidaridad. Ese mismo UPN que al borde del histerismo convocó de urgencia un seis de julio, ni más ni menos, a todos los grupos municipales para intentar imponer una lectura oficial sobre la ikurriña en el Txupinazo, pero no sobre las agresiones a mujeres que se vieron en la plaza ese mismo día. Esas son las prioridades de UPN.

Por otro lado cada día tengo más claro que en este tema, al igual que en muchos otros, el Movimiento Popular y Vecinal debe ser vanguardia en la consecución de ese nuevo modelo social donde hombres y mujeres, desde nuestras propias diferencias, seamos iguales en derechos y obligaciones. Por eso es importante que en las dinámicas que surgen desde los colectivos populares y vecinales estas actitudes sexistas y machistas estén desterradas en su totalidad y que los espacios festivos y reivindicativos sean espacios libres de cualquier atisbo de violencia sexista. Los protocolos pensados y debatidos deben ser parte indispensable en cualquier actividad que realicemos en los barrios y en Iruñea y tenemos que trabajar para que un día no sean necesarios.

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Pero para ello hace falta que cada una de nosotras y nosotros seamos agentes activos en las actitudes que vayan construyendo el nuevo modelo de sociedad y seamos conscientes que cuando nos dicen o decimos NO, es NO, no hay más. Tenemos que ser intransigentes con ese tipo de actitudes y denunciarlas inmediatamente si somos testigos de ellas, arrinconando a los agresores e imposibilitándoles su presencia en cualquier lugar donde estemos.

Si personal y colectivamente somos agentes activos en este tipo de actitudes que fomentan una sociedad más justa e igualitaria obligaremos a las instituciones a adquirir compromisos reales y a emprender dinámicas de colaboración, más allá de las insuficientes campañas de imagen.

Mientras tanto seguiremos diciendo NO a las agresiones sexistas, NO al patriarcado que nos somete y NO a los agresores que no tienen espacio en nuestras fiestas, en nuestras dinámicas, en nuestra cultura, ni entre nosotras y nosotros.